jueves, 26 de abril de 2007


Función sustitutiva:
Definición: La publicidad funciona sustituyendo el objeto real por un elaborado anuncio que en ocasiones muestra un producto que tiene poco que ver con la realidad. Con frecuencia el objeto que se anuncia no tiene las propiedades que se dice que posee.

Ejemplos de anuncios de función sustitutiva:
Anuncio V&T de nestea
En el se presenta a una mujer que considera el producto imprescindible para encontrarse joven y asegura que tiene las propiedades de cuidar su fisico. Hace creer que tomando esa bebida te encontraras en forma y rejuvenecido, cualidades que en realidad no posee.
Anuncio petisuis
Asegura que aportando ese alimento a los hijos creceran mejor y se desarrollarán favorablemente. Lo presenta como un alimento rico en vitaminas para crecer sano y fuerte y fundamental para la dieta alimenticia de tu hijo/a condicionándolo a que si no toma ese alimento no creceran como es debido.
Anuncion Donut
En el se presenta a un hombre que al no aportar a su desayuno el donut que suele tomar con frecuencia cada día le ocurren muchos hechos desafortunados y la suerte no está con el. Por ello la frase que expone el anuncio :Si tomas Donut tendrás un día redondo. Ya que Al otro día vuelve a desayunar un Donut y su día transcurre con tranquilidad y favorablemente. En este anuncio se presenta por tanto un alimento que se caracteriza por tener unas propiedades que hace que "empieces el día con buen pie" cuando en realidad no te puede aportar eso.

HISTORIA:
Alberto era un chico muy acomplejado por su físico y su carácter era tímido, callado, tranquilo. A causa de sus complejos le costaba mucho acercarse a las chicas por el miedo al rechazo. El pensaba que como no era atractivo no podía gustarle a nadie y su forma de ser reservado, era a causa de ese pensamiento. Un día hablando del tema de su vergüenza a que lo rechazaran las chavalas con sus amigos, éstos le contaron que había un perfume en el mercado que decían que era irresistible para el sector femenino y lo animaron a que lo probara para ver si tenía así mejores resultados ligando. Y Alberto ingenuo se decidió a comprarlo y el mismo día que lo hizo por la noche se echó el perfume y fue a una discoteca con sus amigos. La desagradable sorpresa de Alberto llegó cuando se quedó inmóvil en un rincón esperando a que las chicas se le acercaran y así pasó toda la noche sin que los resultados prometidos de ese perfume no sucedieran. Él pensaba de verdad que la colonia poseía esas propiedades que anunciaba el producto eran ciertas.

martes, 17 de abril de 2007

*eL CoNsUmO OsTeNtOsO*

¿Qué es el consumo ostentoso?
Es el consumo cuya única finalidad consiste en demostrar que se tiene suficiente dinero para comprar cosas caras, no importando la utilidad que tenga lo que se compra, la necesidad que se pretende cubrir e incluso el buen gusto, pues lo que realmente interesa es diferenciarse de los que no pueden comprar esos o0bjetos. Esta forma de consumo lleva consigo toda una forma de vida.

La sociedad de consumo
*La expresión sociedad de consumo se utiliza para designar a las sociedades en las que el consumo de los ciudadanos (demanda) se orienta y se dirige en función de las exigencias de la industria y no a la inversa, como había sucedido tradicionalmente. La sociedad de consumo es la de los medios masivos de comunicación, la del desarrollo de la ciudad frente al campo, y la del dominio de los valores de la moda y el individualismo.
La "sociedad de consumo" o "civilización de consumo" han evolucionado desde ser unas nociones abstractas de la economía hasta tener uso en el lenguaje diario, y generalmente con alcance peyorativo. El hombre de nuestro tiempo, sobre todo en las sociedades industriales occidentales, pero no exclusivamente en ellas, se considera impulsado al consumo de productos –y más sutilmente, de personas, de ideas, de modos de vida- por encima de su voluntad, mediante unos medios de presión que reconoce, y va intercambiando para ello un exceso de trabajo que de otra manera podría ahorrase. Ese reconocimiento no le impide continuar actuando como se espera de él dentro de la sociedad de consumo, por un fenómeno paralelo, por ejemplo al de las modas y, ejercitando en todo caso la protesta contra los estamentos superiores y poco discernibles para él que le refuerzan a formar parte de esa sociedad, pero sin abstraerse él mismo de su colaboración.

miércoles, 28 de marzo de 2007


La tolerancia..., ¿es buena o es mala?
Ese difícil discernimiento del que hemos hablado, hace que la tolerancia presente siempre un riesgo de aplicarse erróneamente, tanto por exceso como por defecto.
Esta inevitable ambivalencia, propia de todas las virtudes y valores morales, debe tenerse siempre en cuenta, para no caer en ninguno de los dos extremos:
Tan erróneo sería pasarsede intolerantecomo de tolerante.
—De todas formas, supongo que es mejor pasarse de tolerante que de intolerante, digo yo.
En este punto conviene precisar bien el sentido de las palabras, pues varía bastante si hablamos de tolerancia en su sentido más específico (permitir un mal), o en sentido amplio (respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás).



LA TOLERANCIA

Casi todo el mundo se preguntará: ¿Qué es la tolerancia?
Pues bien, la tolerancia es la capacidad de conceder la misma importancia a la forma de ser, de pensar y de vivir de los demás que a nuestra propia manera de ser, de pensar y de vivir. No es necesario compartir una opinión para ser capaz de considerarla tan válida como cualquier otra. Lo que se necesita es tratar de ponerse en el lugar de los demás. Desde cada perspectiva, las cosas se ven de una manera diferente. Por eso, escuchando la opinión de cada persona, nos permite valorarla mejor.

Un ejemplo de esto:

Armando Liante no era un mal estudiante, pero siempre resultaba algo cargante. Se pasaba la vida protestando. Mientras los demás estaban dialogando. Y a cada momento decía el muy tunante: ¡Me parece que no eres nada dialogante! Pero en él esta frase tan frecuente resultaba muy poco convincente, y los demás se pasaban la vida comentando: ¡Tendrá cara! ¡Si es él quien anda molestando! ¡Es curioso que presuma de modales con esas maneras suyas tan informales!. ¿Cómo puede decir que es estupendo, si arma siempre unos líos tan tremendos? ¡No me empujes mas!, gritaba cada vez que empujaba a Blas. Esos niños se burlan de mí, decía, sacando la lengua a Koffi. Siendo mis costumbres las mejores, ¡cómo es posible que tú no las valores!, exclamaba muy descaradamente sin respetar la forma de vida de la gente. Y es que es mucho más fácil ver en otroslos mismos defectos que tenemos nosotros. En cambio, qué complicado es percibir los gustos dentro de nosotros mismo.